Agarramos la ruta con la idea de que quizas llegamos a Songkhla, porque el cartel pone 125km, pero despues de andar unos 60km vemos un cartel que pone 75km, asi que cada vez son mas y nosotros hoy no queremos hacer tantos, ademas porque ahora vamos cerca del mar y tenemos la esperanza de poder darnos un banio.
En una de las paradas a tomar agua, que paramos sin mas al lado de la ruta en una sombrita, habia una pareja de viejos sembrando algo, nosotros no los vimos pero ellos nos llamaron y nos ofrecieron cocos de sus palmeras, dijimos que si muy contentos, pero despues nos asalto la duda de si seria uno de esos dias y ellos iban a rompernos el orto poniendo un precio ridiculo, pero no, nada parecido no nos pidieron plata y los cocos estaban buenisimos y llenos de agua muy rica, les agradecimos y seguimos camino, ellos no hablaban ni una palabra de ingles , una pena porque eran muy simpaticos.
Aca todo parece mas rural, la gente, los hombres con sombreros de campo, en cada casa hay un toro atado, muchos para pelea y gallos hay miles..
Mas adelante paramos en un templo raro, parece una mezcla de Tailandes con Chino, pero una seniora que nos sorprendio con su ingles nos dijo que era estilo Malayo.
Cuando llegamos a Sathing Phra ya estaba decidido que nos quedabamos pero no veiamos ningun cartel de resort o 24hs, hasta que aparecio un cartel de Thai resort y ahi fuimos, aunque una vez mas no era para nosotros, pero otra vez la chica muy simpatica nos dio agua fresca (sin que la pidamos,eh?) y le dijo a otra que nos mostrara donde estaba un hotel mas barato!!! y la seguimos y llegamos a otro resort pero este de nuestro nivel.
Comimos ahi mismo y a la plya y.... terrible desilusion porque estaba llena de basura!!!! asi que nos volvimos al bungalow y despues al pueblo a por agua y pan!
Chicos qué pena lo de la última playa!!!!!
ResponderEliminarPero la otra qué belleza.
Me encantó lo del asustado elefante. Te acordás Ana del cuento del elefante que tenía miedo de caerse???
A vos, cuando eras chiquita te encantaba.
Encantadora la pareja que les ofreció los cocos.
Un abrazo
Graciela